Ficha rápida · Tiempo orientativo: 20–30 min · Dificultad: Media
Materiales: Aspirador, cepillo, paño, spray de silicona para guías
Seguridad: No levantes la hoja sin ayuda. Una hoja de vidrio pesa mucho. Si el cristal está agrietado, no la muevas y avisa a un profesional.
La puerta corredera pierde suavidad por acumulación de suciedad o por el desgaste de las ruedas.
1. Limpia los raíles
Pasa el aspirador por la guía inferior, retira piedras o arena con un cepillo y limpia con un paño húmedo. Suele resolver la mayoría de atascos.
2. Lubrica
Aplica una fina capa de silicona en spray en las guías. Evita aceites grasos que atraigan polvo.
3. Revisa el cierre
Comprueba que el cierre o la cerradura está alineado con el marco y que no roza. Los tornillos flojos pueden descuadrar la hoja.
4. Ruedas y altura
Muchas correderas tienen un tornillo en el borde inferior para regular la altura de las ruedas. Gira un cuarto de vuelta y prueba. No fuerces si no hay tornillo visible.
5. Juntas y cepillos
Si las felpas o gomas están aplastadas o sueltas, la hoja puede rozar. Se pueden reponer según el modelo.
6. Cuándo llamar a un profesional
Si la hoja está descolgada, si una rueda está rota, si hay cristal dañado o si la puerta no cierra bien a la calle por seguridad o ruido.